Libra Esterlinas


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Libras Esterlinas

Libras Esterlinas

Historia de la Libra esterlina

En los tiempos anglo-sajones, pequeñas monedas de plata conocidas como sceattas eran usadas en el comercio: estas se derivaban de unos ejemplos frisios, y pesaban unos 20 granos (1. 3 gramos).

El Rey Offa de Mercia (790 d. C.) introdujo un penique plateado de 22.5 granos (1.5 gramos). Doscientos cuarenta de estos fueron hechos de una medida de plata conocido como la libra Torre: aparentemente esta pesaba 540 granos (349.9 gramos).

En 1526 el estándar fue cambiado por la libra Troy de 5760 granos (373.242 gramos).

Como unidad monetaria, el término libra se origina del valor del peso de una libra de plata de gran pureza conocida como plata esterlina.

La esterlina (con una unidad básica que era el penique Tealby, en vez de la libra) fue introducida como la divisa inglesa por el Rey Enrique II en 1158, aunque el nombre de esterlina no fue usado hasta después. La palabra esterlina es del viejo francés esterlin transformado a stiere en el viejo inglés (fuerte, firme, inamovible).

La esterlina fue originalmente un nombre para un penique plateado de 1/240 de libra. Originalmente un penique plateado tenía un poder de compra ligeramente menor que el de una libra moderna. En tiempos modernos la libra ha reemplazado al penique como la unidad básica de cambio ya que la inflación ha desgastado continuamente el valor de la divisa.
En el Reino Unido, se distingue la moneda de la unidad de masa llamando a la primera libra esterlina (pound sterling) o simplemente esterlina (sterling). La esterlina es una antigua moneda inglesa de plata esterlina, una aleación de un 92,5% de plata y un 7,5% de cobre y/u otros metales, y con una masa de 1,555 gramos, o 1/240 de una libra troy.


La libra está representada por una moneda llamada "soberano". Debido a la posición que tradicionalmente ha tenido el Reino Unido en el comercio mundial, la libra ha sido una de las principales unidades monetarias o divisas utilizada a escala internacional.


El nombre oficial completo, libra esterlina (en plural libras esterlinas), es usado sobre todo en contextos formales y también cuando es necesario distinguir la moneda que se usa en el Reino Unido de las que se utilizan en otros países y que tienen el mismo nombre. El nombre de la divisa — pero no los nombres de sus unidades — a veces es abreviado solamente a "esterlina", particularmente en los mercados financieros de venta al por mayor; por ejemplo "pago aceptado en "esterlinas", pero no "eso cuesta cinco esterlinas". El término libra británica es usado comúnmente en situaciones menos formales, aunque no es un nombre oficial de la divisa.

La libra esterlina, establecida en 1560-1561 por Isabel I y sus consejeros, principalmente Sir Thomas Gresham, que trajo orden al caos financiero de la Inglaterra Tudor que había sido ocasionado por el “Gran Degradamiento” de la moneda, que a cambio provocó una inflación debilitadora durante los años de 1543 a 1551. Para 1551, de acuerdo con Fernand Braudel, el contenido plateado de un penique se había reducido a un tercio del total. Las monedas se habían convertido en meras divisas fiduciarias (como lo son las monedas modernas), y la tasa de cambio en Amberes donde la ropa inglesa era comercializada en Europa, se había deteriorado. Toda moneda en circulación fue sacada de ella para reacuñarse con el mayor estándar, y pagada con descuento.

La libra esterlina mantuvo su valor intrínseco — “un fetiche en la opinión pública” lo llamó Braudel — de manera única entre las divisas europeas, aun después de que el Reino Unido adoptó oficialmente el patrón oro, hasta después de la Primera Guerra Mundial, soportando crisis financieras en 1621, en 1694-1696, cuando John Locke panfleteó por la libra esterlina como “una unidad fundamental invariable” y de nuevo en 1774 y 1797. Ni siquiera los violentos desórdenes de la Guerra Civil devaluaron la libra esterlina en los mercados monetarios de Europa. Braudel atribuye el fácil credito de Inglaterra a la divisa restaurada, que nunca fue devaluada a través de los siglos, que dio seguridad de contrato y una alza a una superioridad financiera durante el siglo XVIII. La libra esterlina ha sido la moneda del Banco de Inglaterra desde sus inicios en 1694.

La libra se trasladó extraoficialmente de la plata al patrón oro gracias a una sobrevaluación del oro en Inglaterra que atrajo oro del extranjero y ocasionó una importación constante de la moneda de plata, a pesar de una reevaluación del oro en 1717 por Isaac Newton, maestro de la Real Casa de la Moneda. El patrón oro de de facto continuó hasta su adopción oficial después del fin de las Guerras Napoleónicas, en 1816. Éste duró hasta que el Reino Unido, en acuerdo con muchos otros países, abandonó el patrón después de la Primera Guerra Mundial en 1919. Durante este periodo, una libra podía ser intercambiada por $4.886 dólares estadounidenses.

Algunas discusiones tuvieron lugar después de la Conferencia Monetaria Internacional de 1865 en París concernientes a la posibilidad de que el Reino Unido se uniera a la Unión Monetaria Latina, y una Comisión Real de Acuñación Internacional examinó la cuestión, resultando en la decisión en contra de unirse a la Unión Monetaria.


Antes de la Primera Guerra Mundial, el Reino Unido tenía una de las economías más fuertes del mundo, reteniendo el 40% de las inversiones de ultramar en el mundo. Sin embargo, para el final de la Guerra el país debía £850 millones, la mayor parte a los Estados Unidos, con intereses que costaban al país un 40% de todo el gasto del gobierno.

En un intento de recobrar la estabilidad, una variación del patrón oro fue reintroducida en 1925, bajo la cual la divisa fue fijada al precio del oro a los niveles previos a la guerra, aunque la gente sólo podía intercambiar su dinero por oro en lingotes, en lugar de monedas. Esto fue abandonado el 21 de septiembre de 1931, durante la Gran Depresión, y la libra fue devaluada un 25%.

En común con todas las otras monedas del mundo, ya no hay ninguna relación con metales preciosos. El dólar estadounidense fue el último en dejar el oro, en 1971. La libra fue hecha completamente convertible en 1946 como una condición por recibir un préstamo de Estados Unidos de $3.75 billones de dólares después de la Segunda Guerra Mundial.

La libra esterlina fue usada como la moneda de muchas partes del Imperio Británico. Al convertirse esto en la Mancomunidad Británica de Naciones, los países de la Mancomunidad introdujeron sus propias divisas tales como la libra australiana y la libra irlandesa. Esto evolucionó en la zona esterlina, donde esas divisas están relacionadas con la libra.

Desde que se dejó el oro, ha habido varios intentos de fijar el valor de libra a otras monedas, inicialmente el dólar estadounidense.

Bajo un continua presión económica, el 19 de septiembre de 1949 el gobierno devaluó la libra un 40%, de $4 USD a $2.80 USD. El movimiento impulsó a muchos otros gobiernos a devaluar sus monedas contra el dólar también, entre ellos Australia, Dinamarca, Irlanda, Egipto, India, Israel, Nueva Zelanda, Noruega y Sudáfrica.

A mediados de la década de 1960, la libra se vio bajo una renovada presión desde que la tasa de cambio contra el dólar era considerada muy alta. En el verano de 1966, con el valor de la libra cayendo en los mercados monetarios, los controles de cambio fueron apretados por el gobierno de Wilson. Entre las medidas, a los turistas les fue prohibido sacar más de 50 libras del país, hasta que las restricciones fueron levantadas en 1970. La libra fue eventualmente devaluada en un 14.3% a $2.41 dólares el 18 de noviembre de 1967.

Con el fin del sistema Bretton Woods — no poco importante porque principalmente los comerciantes británico habían creado un substancial mercado de Eurodólar que hizo más difícil de mantener el patrón oro de Estados Unidos por parte de su gobierno — la libra fue emitida a principios de la década de 1970 y sometida una apreciación de mercado. La zona esterlina terminó efectivamente en esta época cuando la mayoría de sus miembros decidieron estar libres contra la libra y el dólar.

Después de la adopción del euro por varios países, la libra se convirtió en la divisa más antigua del mundo que aún se utiliza, y actualmente tiene la tercera porción más grande de monedas de reserva a nivel mundial, después del dólar estadounidense y el euro.

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